Un préstamo puente es financiación temporal con garantía hipotecaria que permite disponer de liquidez ahora y devolver el capital cuando se vende el inmueble. En capital privado el importe va del 40 % al 60 % del valor de tasación, desde 200.000 €, con plazos de 1 a 3 años y carencia de hasta 36 meses: solo se pagan intereses y el principal se devuelve de una vez con la venta. Es más caro que la financiación bancaria y, en contrapartida, se estudia y se firma en semanas.
Qué es un préstamo puente
Es un préstamo a corto o medio plazo que cubre el hueco entre el momento en que se necesita dinero y el momento en que entra el dinero de una venta. De ahí el nombre: se cancela cuando el puente ya no hace falta.
Tres rasgos lo definen:
- Es temporal por diseño: se firma para uno, dos o tres años, con la idea de cancelarlo antes si la venta se adelanta.
- Se apoya en un inmueble, siempre. Sin garantía inmobiliaria no hay operación: la hipoteca se inscribe en el Registro de la Propiedad y es lo que permite prestar mirando el activo y no el historial del solicitante.
- Su devolución está atada a un hecho concreto, normalmente la venta del inmueble. Eso es lo que en el sector se llama la salida.
Y qué no es: no financia la construcción de la vivienda habitual de un particular —eso es autopromoción— ni resuelve necesidades de liquidez sin un inmueble que responda.
Préstamo puente e hipoteca puente: ¿son lo mismo?
En la práctica se usan como sinónimos. El matiz está en el origen de cada término.
«Hipoteca puente» es el nombre con el que la banca ha comercializado un producto muy concreto: la hipoteca que une la vivienda que se vende y la que se compra mientras se cierra la primera venta. Está pensada para el cambio de casa. «Préstamo puente con garantía hipotecaria» es más amplio y es el término del capital privado: el destino del dinero no tiene que ser comprar otra vivienda, basta con que haya un inmueble en garantía y una salida creíble. La estructura —carencia, intereses y devolución del principal al vender— es la misma.
Cómo funciona paso a paso

El recorrido, de la primera llamada al dinero en cuenta:
- Planteamiento. Qué inmueble se ofrece en garantía, cuánto se necesita y cómo se piensa devolver. Con esos datos ya se sabe si la operación tiene recorrido.
- Análisis preliminar. Nota simple del Registro para conocer titularidad y cargas, y una primera lectura del valor y la vendibilidad del activo.
- Tasación por una sociedad homologada e independiente: es la cifra sobre la que se calcula el importe.
- Propuesta en firme: importe, plazo, carencia, tipo, comisiones y gastos por escrito.
- Firma ante notario en cualquier punto de España e inscripción en el Registro.
- Disposición y cancelación. El capital se entrega tras la firma; durante la vida del préstamo se atienden los intereses y con la venta se devuelve el principal.
Del planteamiento a la firma suelen pasar semanas, no meses, porque el análisis se centra en el activo. Por eso los casos de uso son diversos.
Qué se analiza: el inmueble y la salida, no el perfil
Un banco estudia sobre todo a quién presta: nóminas, antigüedad, endeudamiento, historial. Con garantía real el foco se desplaza al inmueble y al plan de devolución, y tres aspectos concentran el análisis:
- Tasación de las propiedades. Fija el techo del importe. No es el precio del anuncio: es una valoración técnica de una sociedad homologada, con metodología y comparables.
- Capital pendiente en hipotecas actuales. Si el inmueble arrastra una hipoteca viva u otras cargas, ese importe se descuenta del margen disponible: no impide la operación, pero reduce lo que se puede prestar.
- Periodo de venta estimado. Cuánto tarda realmente en venderse un inmueble así, en esa zona y a ese precio. De aquí sale el plazo: un plazo ajustado a un mercado lento es el origen de casi todos los problemas posteriores.
Importe: entre el 40 % y el 60 % del valor de tasación
La horquilla responde a una lógica sencilla: si la venta se complica, el inmueble tiene que seguir cubriendo la deuda con holgura. El mínimo de trabajo es de 200.000 €, lo que sitúa el producto en inmuebles de valor medio-alto.
Dónde cae cada operación dentro del rango depende del tipo de inmueble, de la liquidez del mercado donde está y de las cargas previas: una vivienda terminada en una zona con demanda constante admite más que una nave con pocas transacciones al año.
Plazo y carencia: de 1 a 3 años sin cuotas mensuales
La carencia es el periodo durante el cual no se amortiza capital. Aquí es carencia total y puede extenderse hasta 36 meses: no hay cuota mensual que devuelva principal, solo intereses. El capital se devuelve íntegro al final, con el dinero de la venta.
La consecuencia es doble: la carga mensual es mucho más baja que en un préstamo amortizable y, a cambio, el principal sigue entero hasta el último día, así que el plazo tiene que dar para vender bien. De ahí la recomendación de pedir más plazo del que parece necesario: un plazo holgado no encarece tanto como una prórroga negociada a última hora.
Esa combinación —garantía real, análisis del activo, carencia total y devolución con la venta— distingue a un préstamo puente con garantía hipotecaria de una financiación al uso.
Cuánto cuesta un préstamo puente
Es la pregunta que más se evita en el sector y la que más importa. Conviene decirlo sin rodeos: la financiación privada es más cara que la bancaria. Lo que se compra con esa diferencia es tiempo y capacidad de leer una operación que un comité estándar descarta de entrada.
El tipo de interés no es el coste total
Mirar solo el tipo lleva a comparar mal. Hay tres capas de coste:
- Intereses sobre el capital dispuesto. Como no se amortiza principal, el interés no decrece: se paga lo mismo el primer mes y el último.
- Comisiones. La de apertura es la más relevante y se calcula sobre el importe. Puede haber comisión de intermediación, que debe aparecer identificada y cuantificada.
- Gastos de formalización. Tasación, notaría, registro y gestoría, con un reparto que depende del marco legal aplicable.
Para comparar dos ofertas sirve la TAE, que incorpora intereses y comisiones y las reparte en el tiempo. Para decidir, el coste total en euros de la operación completa, desde la firma hasta la cancelación.
Gastos de la operación: apertura, tasación, notaría y registro
El desglose típico de un préstamo con garantía hipotecaria:
- Comisión de apertura: se descuenta de la disposición o se liquida en la firma.
- Tasación: a cargo del prestatario, encargada a una sociedad homologada.
- Notaría: escritura de préstamo hipotecario y posterior cancelación.
- Registro de la Propiedad: inscripción de la hipoteca y levantamiento de la carga al final.
- Gestoría e impuesto de Actos Jurídicos Documentados, cuando procede.
El reparto no siempre es libre. Cuando la operación entra en el ámbito de la Ley 5/2019 de contratos de crédito inmobiliario —prestatario o garante persona física y garantía sobre inmueble residencial— la ley atribuye al prestamista gestoría, notaría, inscripción y AJD, y deja la tasación al prestatario. Con sociedades o inmuebles no residenciales, se pacta.
Qué pasa si vendes antes: la cancelación anticipada
En este producto cancelar antes de plazo no es una anomalía: es el escenario esperado. Si el inmueble se vende al año de un préstamo firmado a tres, el préstamo se cancela ahí.
Dos cosas que revisar en la escritura antes de firmar. Si existe compensación por reembolso anticipado y cómo se calcula: cuando aplica la Ley 5/2019 está limitada legalmente y varía según el tipo y el momento de la devolución. Y si hay intereses mínimos o un periodo mínimo de permanencia, la fórmula que a veces sustituye a la comisión con el mismo efecto.
Ejemplo cerrado con números
Un caso ilustrativo de capital privado en Madrid. Las cifras son un ejemplo de cálculo, no una oferta ni un tipo aplicable a ninguna operación.
Vivienda en Madrid tasada en 700.000 €, libre de cargas. El propietario necesita 280.000 € para atender un pago con fecha y prevé vender en un año.
| Valor de tasación | 700.000 € |
| Importe del préstamo | 280.000 € (40 % del valor) |
| Plazo contratado | 24 meses, carencia total |
| Tipo de interés del ejemplo | 11 % anual |
| Intereses mensuales | 2.567 € |
| Comisión de apertura del ejemplo (3 %) | 8.400 € |
| Tasación | 500 € |
El inmueble se vende en el mes 14. La cuenta queda así: 14 mensualidades de intereses, 35.933 €; apertura, 8.400 €; tasación, 500 €. Coste total, unos 44.800 € por disponer de 280.000 € durante catorce meses. El día de la compraventa se devuelve el principal con el precio de la venta y se cancela la hipoteca.
Dos lecturas. Si esos catorce meses han permitido vender en un mercado normal en lugar de aceptar la primera oferta a la baja, el coste se compara con la diferencia de precio, no con el tipo de un préstamo bancario que no estaba disponible. Y si la venta se hubiera cerrado en el mes 4, el coste habría sido de unos 19.200 €: se paga por el tiempo usado.
Cuándo conviene y cuándo no
Casos en los que encaja
- Cambio de vivienda sin vender a contrarreloj, sin encadenar las dos operaciones ni rebajar el precio por presión de calendario.
- Liquidez con fecha límite: un pago a Hacienda, una liquidación de sucesiones o un acuerdo que caduca.
- Herencias con inmuebles: varios herederos, impuestos por delante y el patrimonio inmovilizado hasta la venta.
- Sociedades con inmueble libre de cargas y necesidades de circulante que el banco no cubre en plazo.
- Ventas ya en marcha en las que el dinero entra en seis meses y hace falta ahora. Aquí también cabe valorar obtener liquidez sin vender tu vivienda.
Señales de que no es tu producto
- No hay inmueble que ofrecer en garantía.
- La necesidad está por debajo de 200.000 €.
- No hay salida: ni venta prevista ni refinanciación a la vista.
- El plazo realista de venta supera el plazo del préstamo: el problema se aplaza, no se resuelve.
- La prioridad es el coste: si hay tiempo y el perfil encaja en banca, la banca es más barata.
- Se trata de financiar la construcción de la vivienda habitual propia: eso es autopromoción.
Ventajas y contrapartidas
A favor:
- Rapidez: semanas hasta la disposición del capital.
- Sin cuota mensual de capital: solo intereses durante la carencia, de hasta 36 meses.
- El análisis se centra en el inmueble y en la salida, lo que abre la puerta a perfiles que la banca descarta.
- Evita vender con prisa, que suele ser la decisión más cara.
- Flexibilidad de destino: no hay que justificar la compra de otra vivienda.
En contra:
- Es más caro que un préstamo hipotecario bancario, sin matices.
- Exige hipoteca inscrita, con gastos de formalización y de cancelación que se suman al interés.
- El principal se devuelve de una vez: la salida tiene que cumplirse o reestructurarse a tiempo.
- El inmueble responde de la deuda: es una garantía real y hay que dimensionar la operación con eso presente.
Qué necesitas para solicitarlo
La documentación es poca:
- Último recibo del IBI y datos básicos del inmueble: superficie, estado, uso y ocupación.
Con eso se obtiene una respuesta orientativa de importe y plazo en pocos días. La actividad se concentra en Madrid, que reunió cerca del 90 % de las firmas del mes pasado, aunque la formalización se hace ante notario en cualquier punto de España.
Si quieres saber si tu operación encaja y con qué importe, plantéala y recibirás una valoración con horquillas de importe, plazo y coste antes de encargar ninguna tasación.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un préstamo puente?
Es un préstamo temporal con garantía hipotecaria que cubre el hueco entre una necesidad de liquidez inmediata y la entrada de dinero de una venta futura. Durante su vigencia solo se pagan intereses y el capital se devuelve íntegro cuando se vende el inmueble que actúa como garantía de la operación.
¿Es lo mismo que una hipoteca puente?
En el uso corriente son sinónimos. «Hipoteca puente» remite al producto bancario pensado para el cambio de vivienda, que une la casa que se vende y la que se compra. «Préstamo puente con garantía hipotecaria» es más amplio: admite cualquier destino, siempre que exista un inmueble en garantía y una salida creíble.
¿Cuánto dinero puedo conseguir?
Entre el 40 % y el 60 % del valor de tasación del inmueble, con un importe mínimo de 200.000 €. Si la propiedad tiene una hipoteca viva u otras cargas, el capital pendiente se descuenta de ese margen. El tipo de inmueble y la liquidez del mercado donde está sitúan cada caso dentro de la horquilla.
¿Cuánto cuesta?
El coste tiene tres partes: intereses sobre el capital dispuesto, comisión de apertura y gastos de formalización —tasación, notaría, registro y gestoría—. Es más caro que un préstamo bancario, y la cifra relevante para comparar no es el tipo, sino el coste total en euros hasta la cancelación de la operación.
¿Qué es la carencia y cómo funciona aquí?
La carencia es el periodo en el que no se amortiza capital. En este producto es carencia total y puede llegar hasta 36 meses: no hay cuota mensual de principal, solo intereses. El capital se devuelve de una vez al vender, lo que reduce mucho la carga mensual durante la operación.
¿Puedo cancelarlo antes si vendo antes de lo previsto?
Sí, y es lo habitual: cancelar con la venta es el escenario previsto. Conviene revisar en la escritura si existe compensación por reembolso anticipado —limitada por ley cuando aplica la normativa de crédito inmobiliario— y si se han pactado intereses mínimos o un periodo mínimo de permanencia.